ABEDUL

 

Medicina:

Diurético, está indicado en litiasis renal, cólicos nefríticos, analgésico, cicatrizante, antiinflamatorio, artrosis……

Infusión al 4% de las hojas tiernas estimula la vesícula biliar, los riñones y el hígado y se puede beber a modo de purificante primaveral durante 3 semanas (aunque de eso no me fío mucho)

El abedul nos ayuda a conservar la juventud, en la madurez, la sensibilidad y la alegría de vivir. Para ello ni siquiera hace falta la infusión o la savia. Es simple hecho de acercarse al lugar donde crece en la naturaleza nos hace comprender muchas cosas., estimula nuestra consciencia y vivifica.

No en vano elige los aires más altos, puros y luminosos, las aguas cristalinas.

De la madera y corteza se obtiene por destilación la savia que se usa en psoriasis y eccemas.

En las tradiciones escandinavas y rusas, se usaban las ramas para flagelar el cuerpo durante las sesiones de sauna, para activar la circulación y revitalizar la piel.

 

Su sabiduría:

El término inglés Birch, procede del nombre de una antigua diosa irlandesa llamada Brigid, que a su vez deriva de la palabra indoeuropea bher(e)g, que significa blanco resplandeciente (por su corteza).

Su fiesta se celebra el 2 de febrero (Imbolc), y fué absorbida por la festividad cristiana de la Candelaria.

En la tradición nórdica y germánica, el abedul se asocia con Freya, la Señora del Bosque, y Friggia, la mujer de Odín, que en su origen fue una divinidad del viento. Es una imagen de la Diosa Blanca y la runa Berkana, sinónimo de maternidad, seno y protección. De hecho, la misma forma de la runa, que recuerda mucho a la letra B se basa en los “túmulos maternos” del neolítico. Las colinas simétricas simbolizaban los pechos de la Madre Tierra., bajo cuya protección se hallaban el nacimiento, la vida y la muerte, tres aspectos de la vida que dieron lugar a un sinfín de divinidades femeninas (de ahí que se le conozca como la Triple Diosa), sus colores eran blanco, rojo y negro respectivamente.

La asociación del abedul con el regreso a la vida, tiene fiel reflejo en la costumbre de barrer el año que acaba con una escoba fabricada con ramas de abedul, atada con sauce en una vara de fresno, ceremonia que se realiza a principio de año…pero ¿cuál es ese inicio? Unos indican que es después de Samhain (1 de noviembre) y otros a la mañana siguiente a la noche más larga del año, en el solsticio de invierno (21 de diciembre) Este día simboliza la oscuridad del vientre, o la tierra oscura que envuelve a la semilla. En la tradición anglosajona, sin embargo, se celebran las modraneht  que son 3 noches maternas en las que el sol renace y, con él, el nuevo año solar, en concreto el 24 de diciembre.

 

Energías del árbol:

El abedul tiene la cualidad de la delicadeza, que puede ser empleada para curar cualquier trauma, tanto físico como emocional.

También tiene la energía de la reconciliación. Ayudando a calmarnos, crea un espacio de paz en nuestras relaciones con nosotros mismos y con los demás.

Nos ayuda a reconciliar los aspectos masculino y femenino que tenemos y a recuperar el vínculo entre ellos, permitiéndonos funcionar más creativamente.

En resumen, el abedul nos ayuda a:

-       Más delicadeza a la hora de pensar sobre un problema.

-       Expresarse con más calma.

-       Sanar heridas, sentir buena voluntad hacia un mismo y hacia los demás.

-       Suavizar el efecto de las emociones. Dejar de ser una víctima.

-       Estar en par con uno mismo.

 

Rituales:

-       Crear una escoba con ramitas de abedul, atadas con sauce a un palo de fresno para barrer la casa a principio de año.

-       Confeccionar una diminuta escoba y regalarla o colgarla en alguna parte de la casa con el fin de que atraiga la energía limpiadora y purificadora. (se puede colgar tras la puerta de casa o en el árbol de navidad)

-       Los trocitos de corteza, utilizados como amuleto tallándoles un símbolo, son un buen protector contra los maleficios, o para eliminar algún aspecto negativo.

-       Una vara de abedul se usa para atraer la lluvia.

-       Elegir una varita bastante recta, pelarla, sentarse con las piernas cruzadas y las palmas hacia arriba sosteniendo la varita. Mirar al horizonte, pensando en la Diosa Madre y pedirle que limpie tu vida. Lentamente se siente cómo muchas de las preocupaciones se difuminan y pierden importancia.

-       Protectora de los niños pequeños (por eso antiguamente las cunas se hacían de esa madera, o simplemente poner unas ramitas en las cunas) y de los embarazos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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